Viviana Jiménez es docente parvularia y prevé dar clases presenciales en ciertas viviendas, en Quito. Ella usa bastante los gestos faciales para enseñar el pronunciamiento de las palabras y con una mascarilla “común” dice que es complicado hacerlo.
“Yo estaba dando clases en las vacaciones a conocidos y cuando daba clases sí teníamos actividades para desarrollo del lenguaje de abrir la boca, sacar la lengua, cuando tenía puesta la mascarilla sentí el impedimiento”, indica.
Source: Ecuador Economia

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