La oficina de Glencore en la sede central de Appleby en Bermuda no era muy llamativa.
Situada frente al baño de mujeres, la sala dedicada a una de los clientes offshore más importantes del despacho se componía por un archivero, una computadora, un teléfono, una máquina de fax y una chequera. Una vez, en 2009, se convirtió brevemente en un espacio para fiestas. “Es mi cumpleaños”, escribió el anfitrión. “El pastel está en el segundo piso, en la Sala Glencore”.
Pero, aún siendo modesta, dicha sala contenía una gran cantidad de secretos.
Source: Ecuador Economia

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