Tres agentes con cascos de visión térmica infarroja caminan por los espacios públicos del aeropuerto de Guayaquil. Van mirando a los pasajeros para que el medidor de temperatura corporal que tiene el casco detecte posibles cuadros febriles.
No tienen necesidad de acercarse. El instrumento capta la temperatura a 6,7 metros y si una persona tiene más de 37,9 grasdos centígrados.
Los cascos son la última tecnología que se incorporó este mes como parte de las medidas de bioseguridad por el COVID-19. Otro más se enviará a Baltra para los controles.
Source: Ecuador Economia

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