Ahí estaba. Caminando en la mitad de un bosque de eucaliptos y robles a menos de 18 kilómetros de Santiago y con más de 24 horas de sobra. Había decidido hacer los últimos dos tramos en un solo día y regresar antes a Madrid.
Impaciente. Cansado. Desconectado. Apurado.
Source: Ecuador Economia

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